Páginas vistas en total

sábado, 27 de junio de 2015

Shabbat shalom

 


   


    Después de una interesante tertulia ayer viernes aprovechando el fresco de la noche en la sierra gaditana y de empezar dos artículos para mi blog, al final me he decidido por este debido a una cuestion que me planteo mi amiga Rocio.
     
     Como muchos sabéis suelo desear feliz Shabbat en mi facebook, y esta amiga comentó que a ella le gusta el tema y me preguntó si me había hecho judía, a lo que le respondí que mi interés es sobre todo cultural (gastronomía, costumbres...) y como esta religión a influido a través del paso del tiempo en nuestra sociedad y nuestras cultura durante siglos. Ella alegaba que si no fuera porque ella era católica...y ahí lo dejamos. Y con este artículo lo que quiero es enseñarle que ser católica y participar de festividades y costumbres sefardíes es perfectamente compatibles. Tenemos el mismo Creador y su hijo Jesús era judío y todo lo que un sefardí actualmente hace lo hacia Jesús con su familia.

     Hoy mi hijo mayor ha leído una explicación en la pagina "Torah para vivir, Torat para crecer" que le ha gustado mucho y ha comprendido muchas cosas de esta celebración del Shabbat.

     ¿Por qué descansamos el Shabbat? Hay personas que piensan que es un simple día de descanso, sobre todo para la mentalidad católica, que habitualmente solo vamos a misa y poco mas.Un día para relajar cuerpo y mente de una dura semana laboral. Pero el Shabbat va mas allá.

     Según nuestra mentalidad ir a la playa, tomar un aperitivo con amigos, salir de ruta por la montaña o quedarse en casa leyendo o escribiendo, usando tecnologia (tablets, moviles, televisión ) y preparando las cosas de comida, lavadoras, limpieza para el resto de la semana es un día de descanso, pero estas actividades no están permitidas en Shabbat. Entonces ¿Cual es el objetivo del Shabbat y como nos recuerda que el Creador trabajó durante seis días y descansó el séptimo?

     Durante seis días de la creación el mundo estaba incompleto y durante este tiempo Di_s modelo y actuó sobre el universo, llegando al séptimo día el primer Shabbat de la historia, en el cual el mundo ya era perfecto y estaba en pleno equilibrio funcionando solo en perfecta armonía.

     Tras el pecado original, durante la semana ese mundo ya no era perfecto, había que trabajarlo para hacerlo habitable para el hombre, ganarse "el pan con el sudor de la frente". El mundo volvería a ser perfecto al final de los tiempos, en los que habrá un Shabbat eterno "Iom Shekuló Shabbat", y por eso una vez a la semana se celebra un pequeña muestra de este estado perfecto, que funciona sin la intervención de ningún esfuerzo humano. 

     El Shabbat por un lado es un día sagrado pero a su vez es físicamente placentero, es un día de fiesta, que nos vestimos con nuestras mejores galas, lo que diríamos aquí "vestido de Domingo", se hace una comida especial de fiesta y se celebra el día con todo el lujo posible, la mejor vajilla, manteles, candelabros, decoración, etc. Y esto se hace porque cuanto mas perfecto sea todo, mayor será el reflejo de la perfección del Creador, y a la vez cuanto mas santidad refleje este objeto por su perfección, mas se abrirá el cauce hacia el camino espiritual glorificando con ello la obra de Di_s.

     Es un día en el que el plano espiritual y el físico es perfecto como en el momento de la creación, el mundo está en armonía. Así en Shabbat se disfruta ambos planos para una mejor comprensión de la creación. Cuanto mas indulgente sea una persona con lo físico menos espiritual será. Pero en el Shabbat intuimos durante unas horas ese reflejo de la perfección que en su día el Creador nos regaló.

     Por lo tanto da igual ser sefardí o ser católico como mi amiga, podemos perfectamente seguir esta dinámica del Shabbat o hacerla un domingo, lo importante es comprender su profundo significado y aunque no lo hagamos todos los fines de semana, tratar uno de ellos de impregnarnos de esta realidad nos ayudaría de verdad a unir nuestro plano físico semanal con el espiritual del fin de semana y realizar un esfuerzo para equilibrarlo.

Shabbat Shalom.
     

viernes, 19 de junio de 2015

Repasando mis ideales

 


     Estas semanas pasadas, después de 35 años de su asesinato, ha sido beatificado Monseñor Óscar Romero. He vuelto a repasar su figura, su tiempo, su entorno, a sus defensores y detractores y he vuelto a sacar mi cerebro a pensar.

     Cuando admiro la figura de Oscar Romero y defiendo el planteamiento de su opción por los pobres, lo hago con perfecto conocimiento de las luces y las sombras que este movimiento tiene. Pero desde hace años hacer cualquier mención de esta opción es mentarle "la bicha" a muchos miembros de la Iglesia, laicos y consagrados, que se quedaron en la interpretación marxista de este movimiento, sin ir mas allá y sin tratar de encauzarlo para ir mas allá.

     Si os pongo en antecedentes, lo cierto es que la Teología de la Liberación como tal surge en Alemania en 1917 de manos del teólogo alemán Walter Rauschembusch, con fuerte orientación marxista. Algo muy lógico porque estamos en el nacimiento de los movimientos obreros y el desarrollo de la revolución rusa. En Europa tras la Segunda Guerra Mundial y durante el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica Holandesa, muy tradicional en principio, presento una serie de proposiciones reformistas que fueron rechazadas (se discutió el celibato, la infalibilidad del Papa entre otros muchos temas).

     Años después la nueva visión dio un salto a América Latina de manos de misioneros alemanes y españoles, siendo sus abanderados en Perú, Gustavo Gutiérrez, en Brasil, Clodovis y Leonardo Boff y en El Salvador, Jon Sobrino.

     En América Latina nos encontramos en el periodo de la Guerra Fría, en la que EEUU usaba a los países latinoamericanos de patio trasero de su lucha contra el comunismo, haciendo frente al enemigo en casa (juicio contra el matrimonio Rosenberg, acusados de espionaje a favor de Rusia y que fueron condenados a muerte) y al enemigo próximo como la Cuba de Fidel Castro. 

     Mientras EEUU, se dedicaba también a armar a los ejércitos latinoamericanos para su lucha contra el comunismo, lo que dio  alas a muchos generales de esos países que crearon en consonancia con las clases poderosas sus propios ejércitos de contrarrevoluciones y escuadrones de la  muerte, y así poco a poco las débiles democracias latinoamericanas (si es que había alguna) fueron cayendo una detrás de otra y en su lugar llegaron todo un grupo de dictaduras militares con el apoyo de EEUU, las alegría de las oligarquías locales y la bendición de muchos miembros de la Iglesia que veían con temor la llegada del comunismo.

     En este escenario comenzaron las duras represiones hacia cualquier movimiento que oliera lo mas minimamente a comunismo para que  los terratenientes locales se aprovecharan del río revuelto y expropiar tierras aumentando su poder y patrimonio. Pero esta represión no solo fue en el campo sino en las universidades y centros de trabajo, cualquier señal de peligro para el orden establecido suponía una desaparición, una fosa común o un vuelo de la muerte previa tortura para delatar simpatizantes y secuestro de hijos para darlos a miembros afines al régimen para su re-educación.

     En este ambiente enraiza la Teología de la Liberación que en su vertiente errónea justifica que incluso sacerdotes cogieran las armas y se volvieran guerrilleros, algo impensable en el Evangelio y en el mensaje de Jesús, pero todos somos humanos y caemos en el error sobre todo viendo la situación de desamparo, pobreza, injusticia y hambre que pasaban muchas comunidades. Se reinterpretó el mensaje de Jesús como el de un libertador político en vez de un libertador espiritual. Pero ¿que podíamos esperar si los mismos discípulos en su día pensaban en un Mesías político que los iba a liberar de las garras del Imperio Romano? Y es mas, aun así siguen los judíos esperando a su Mesías.

     Pero para que quede claro, vuelvo a repetir mi total repudio ante este planteamiento, aunque viendo la situación lo comprendo perfectamente. 

     En este marco en 1977 fue nombrado Arzobispo Metropolitano de San Salvador Oscar Ataulfo Romero y también en el mismo tiempo nos encontramos con el sacerdote Rutilio Grande, jesuita impulsor de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) que formaba a los lideres "Delegados de la Palabra". Estas comunidades tenían el beneplácito de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano e inspiradas en las doctrinas del Concilio Vaticano II. En su origen son grupos pequeños que se reunen para leer la Biblia, reflexionar y llevar adelante acciones caritativas y solidarias. Pero estos grupos estaban formados principalmente de campesinos lo que chocó frontalmente con los terratenientes que no tenían ningún interés en que estos campesinos empezaran a pensar por su cuenta sobre la existencia de igualdad y justicia social. También Rutilio desafió al gobierno denunciando la desaparición de compañeros sacerdotes y miembros de parroquias. Esta denuncia la plasmó en el llamado "Sermón de Apopa", algo que desencadenó que un mes mas tarde fuera asesinado por supuestos guerrilleros, aunque con el paso de los años su asesino, ya instalado en EEUU, reconoció debido a su sentimiento de culpabilidad que había sido enviado por el gobierno que en ese momento estaba en el poder en El Salvador.

     Aquí entra en escena Oscar Romero, recién nombrado Arzobispo, amigo de Rutilio que decide tras celebrar la misa de cuerpo presente, no asistir a ningún acto gubernamental ni a ninguna Junta con el Presidente  hasta que la muerte se investigara. Pese a su carácter tímido y talante conservador sus planteamientos dan un giro de 180°. Fue bien visto en un primer momento por el gobierno por este carácter conservador ya que pensaron que podría parar las actividades de compromiso con los mas pobres que se estaban desarrollando en la Archidiócesis, apoyados en el Concilio y en la Conferencia de Medellín como os había comentado antes. Pero un error de calculo con el asesinato de Rutilio hace que las entrañas de Romero se revuelvan. Aumenta la represión y Oscar está cada vez mas comprometido siendo la voz de los sin voz en El Salvador. Apoyó la defensa de los humildes, rechazó la violencia y propagó el amor a la justicia. 

     Su beatificación estuvo años bajo sospecha y sin interés de que llegara a buen termino porque lo consideraban "mártir político",  que eso mismo pensaban los romanos y judíos de la época de Jesús, un agitador de masas.

     Esta la visión que tengo de la Teología de la Liberación en su versión de opción por los pobres y que defiendo, la de la denuncia de la injusticia, pero sin violencia, la de los curas "arremangados" que además de su acción pastoral que es su primera labor, ayuden, acompañen, aconsejen a sus comunidades no solo de forma espiritual, sino en su formación humana. Porque igual que Jesús dio de comer en el del Sermón de la Montaña, un pueblo asesinado, violado, con miedo, oprimido y sin dignidad no puede oír sermones y creo que decirle "ay hijo, esa es la cruz que te ha tocado, llevalá con dignidad" a un padre o una madre que ve como sus hijos mueren de hambre o son asesinados, no me los veo como muy motivados para ganarse el Reino de los Cielos. Hay que dignificar al alma y el cuerpo, porque son un todo en conjunto al que hay que curar de los males del mundo.

     Y eso si, recomiendo a todas aquellas personas que hayan oído campanas y no sepan de donde, que entren en internet y lean lo bueno y lo malo de muchas de las cosas que nos rodean, de política, de religión, de sociedad, porque ni los buenos son tan santos ni los malos son tan peligrosos, sería mejor ya que somos adultos, leer y discernir no quedarnos en los títulos y en la superficie. Así es como maduramos, sino seremos siempre unos niños dependientes de las opiniones de otros.

N.E: Este artículo va de dedicado a Lucia, por su curiosidad de niña.


viernes, 12 de junio de 2015

Gracias a la vida que me ha dado tanto

 



    Así empezamos todos los días cuando nos levantamos, dando gracias por un nuevo día, pero algo que no solo debemos hacer al despertarnos, sino también al acostarnos, puesto que la vida es igual de maravillosa en su amanecer como en el momento de finalizar el día, donde podemos hacer un repaso de nuestras horas diurnas para recordar que cada segundo que respiramos es un pasito mas en nuestro camino. Junto con el agradecimiento, debemos reflexionar sobre todas las cosas buenas y menos buenas que pasan a nuestro lado y de todas ellas sacar una enseñanza para seguir nuestro camino que unas veces va por unos derroteros y otras por otros, algo que no es malo siempre que se tengan un buen puerto al que llegar en donde construyamos nuestra vida con unos buenos pilares.

Los pilares siempre han de ser robustos pero, luego reflexionando, me he acordado de que la rigidez hace que en los casos de terremotos los edificios más seguros sean los flexibles, los que son capaces de sufrir las embestidas  y que volverán a su posición con menos daños, los rígidos e inamovibles al final caerán por daños en su estructura o quedaran tan mal que ya no serán habitables.

Siempre dirán que los principios son inamovibles y que hay un poso en nuestro criterio personal sobre el que debemos fundamentar nuestro crecimiento interior y eso es cierto, pero lo que creo que nunca debemos, pese a tener esos principios, volvernos rígidos, secos e inamovibles como rocas, debemos ser juncos para estar dispuestos a recibir, aprender y no quebrarnos, dejando pasar el huracán.

Hay que estar dispuestos a dialogar, oír distintas opiniones aunque sean de lo más dispar e incluso puedan romper nuestros esquemas o remover nuestras raíces. No nos podemos quedar con el título de la noticia o de las noticias sin ver más allá, no podemos quedarnos en la superficie de nada ni de nadie; todo tiene sus luces y sus sombras, pocas cosas son negras o blancas y hasta de lo más negativo podemos encontrar luz, pero si nos encorsetamos en la rigidez acabaremos agrietándonos y seremos jóvenes de cuerpo pero sin alma ya que le negamos el pan y la sal a nuestros propios hermanos y si eso hacemos con nuestros hermanos qué no haremos con nuestro prójimo más lejano.

Siempre hay que dar oportunidad a las personas al igual que perdonar setenta veces siete, pero también es bueno dejar paso en el camino a aquellas personas que no llevan el mismo ritmo, recoger velas, cambiar de rumbo o retirarse a los cuarteles de invierno, como digo yo. No soy amiga de discusiones ni de convencer a nadie para que se adapte a mi flexibilidad, pero tampoco voy a volverme rígida por no tener pensamiento propio, para luego quebrarme.

Por eso la ventaja de tener amigos, algo por lo que doy también siempre gracias cuando me levanto y me acuesto, es que a ellos hay que darles pocas explicaciones cuando me doblo como un junco, porque ellos saben de mi buen criterio, y para aquellos que no son amigos sobran las explicaciones, porque si son rígidos ya vendrá su huracán que los quiebre. Cada uno tiene su ruta, sus vientos y sus puertos.

Estas dos últimas semanas he recibido dos mensajes que han vuelto a remover mis raíces; uno el empeño en que me clasifiquen dentro de un grupo y por eso tenga que tener una forma de pensamiento monolítica y monocorde, y el otro que el Creador es el que decidirá de una forma u otra mi destino y siempre he opinado que ambos mensajes están muy alejados de mi realidad. Para mí el ser católica implica conocer muchas realidades y pese a ser de lo más dispar, saber discernir y sacar lo bueno hasta de lo más extraño que nos rodee, aunque tenga un mensaje contradictorio: ver, oír, aprender. Y en cuanto a que el Creador decidirá de una forma u otra mi destino, pues creo que tampoco, Él como buen padre, como el mejor, sabe de nuestro origen y de nuestro destino pero como todos los padres solo estará ahí para ayudarnos en nuestra marcha cuando tengamos necesidad, porque el camino lo hemos de hacer a nuestro libre albedrío, con sus luces, sus sombras, sus piedras y sus huracanes y la única manera de aprender es mirando a nuestro alrededor sin miedo a contaminarnos, puesto que somos adultos y debemos distinguir entre el bien y el mal pero no huyendo, si no enfrentándonos a la realidad.